
Capital de la provincia, y con más de cuatro siglos de historia,
San Miguel de Tucumán es una ciudad llena de vida. Además
de ser el centro cultural y económico del Noroeste argentino,
esta bulliciosa ciudad ha adquirido un carácter cosmopolita y
mundano que guarda aún brillos de otras épocas. El menú
de posibilidades es variado y atractivo. Va desde un simple paseo alrededor
de la plaza de fundación, para conocer testimonios de cuatro
siglos de historia, hasta elegir alguna propuesta en materia de arte
y espectáculo. Por supuesto, siempre queda la posibilidad de
palpar el ritmo de la noche en el casino o en alguno de los muchos pubs,
discotecas, bares, y confiterías que permanecen abiertos hasta
el amanecer. Importantes sucesos históricos tuvieron lugar en
esta capital. Quizás el más relevante haya sido la proclamación
de la Independencia en 1816. Entre los edificios del pasado que aún
se mantienen en pie, la Casa de la Independencia sobrevivió a
los embates y las restauraciones. Es que, a pesar de los constantes
cambios que trajo consigo la modernidad, muchas casas e iglesias antiguas
encontraron su espacio en la capital de Tucumán. Allí
quedaron como testigos de la historia y se convirtieron en una invitación
para todos aquellos que quieran descubrirla. Entre los lugares turísticos
más destacados, se encuentran la plaza de la Independencia, con
sus tradicionales naranjos; la Iglesia de la Merced, donde se conserva
un bastón de oro de Belgrano; la Iglesia Catedral, bendecida
por Fray Mamerto Esquiú; la particular Casa Padilla y el gigantesco
Parque 9 de Julio, ideal para descansar, jugar o pasear al aire libre.