
San Salvador de Jujuy, capital de la provincia, está atravesada
por dos ríos, el Xibi Xibi y el Grande. Desde allí comienza
la quebrada de Humahuaca, que es el camino de ascenso a la Puna, con
un paisaje con tonalidades cambiantes. Edificada sobre un terreno desigual
resulta un lugar agradable y calmo, que sigue el apacible ritmo de la
vida local. El aspecto de la ciudad es de tipo colonial, que se conserva
a pesar de las edificaciones actuales. Es un centro administrativo,
financiero y cultural. Posee industrias azucareras y de construcción
de material ferroviario; tiene buenas vías de comunicación:
ferrocarril a Bolivia, carretera Panamericana y aeropuerto. Su clima
está condicionado por varios factores. Por un lado, la presencia
de cordones montañosos que no dejan pasar a los vientos húmedos
del este hacen que la ciudad tenga un clima árido. Las altas
--y a veces agobiantes- temperaturas se deben a la latitud a la que
se encuentra esta localidad (es atravesada por el Trópico de
Capricornio). En cuanto a la fauna, está adaptada a las condiciones
climáticas y representada por guanacos, llamas, alpacas, zorros
colorados, cóndores, etcétera.