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Yacanto
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 Esta pequeña localidad cordobesa es conocida por el
Hotel y Golf Club Yacanto. Sus edificios y cuidados alrededores alguna
vez pertenecieron a las empresas inglesas que el siglo pasado tenían
la concesión de los ferrocarriles. Muchos de sus huéspedes,
provenientes de otras provincias del interior o de Buenos Aires que
llegan por cuestiones laborales, se hospedan en el hotel en busca de
un poco de tranquilidad. Las actividades que se pueden hacer allí
son variadas: hiking, tenis, cabalgatas y, por supuesto, golf. Si bien
la estadía no es barata, bien vale la pena acercarse hasta el
hotel para conocer sus instalaciones. El viajero que prefiera parar
en otro lugar en los alrededores puede hacerlo en el cercano pueblito
de San Javier, donde las tarifas son más accesibles.
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Yacanto
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 Villa
Allende es una ciudad vibrante de las Sierras Chicas que, a pesar de
su cercanía con el norte de la ciudad de Córdoba -la zona
más y mejor desarrollada de la capital-, ha sabido mantener un
estilo propio caracterizado por la tranquilidad y la paz de un entorno
natural de gran belleza, salpicada de lujosas residencias y casas de
veraneo. La villa posee una gran variedad de propuestas recreativas
así como una internacionalmente reconocida cancha de golf y amplios
servicios. Famosa por su agitada vida nocturna, Villa Allende cuenta
también con un balneario municipal y un anfiteatro municipal
donde todos los años, a mediados de febrero, se celebra el Festival
de la Solidaridad. Este es uno de los acontecimientos musicales más
importantes de la zona. En él participan destacados artistas,
que cada año hacen su aporte al folklore del país. Lo
recaudado se destina a cubrir las necesidades de instituciones intermedias:
escuelas, guarderías, hospital, etc. Alrededor de Villa Allende
se despliegan los cerros de las Sierras Chicas, que le dan un toque
muy particular. No en vano muchas personas que buscan una mejor calidad
de vida dejan la gran ciudad para instalarse aquí. Uno no se
puede marchar de la Villa sin antes conocer el convento San Alfonso
(del siglo XVII) y la iglesia Nuestra Señora del Carmen. En julio,
además, podrá disfrutar de la competencia de bicicross,
y en agosto del "Agosto sanmartiniano gaucho". En diciembre,
se realiza el Encuentro Nacional de Escultores en Madera, de trascendencia
nacional, en el que se reúnen los mejores escultores del país.
La villa posee un centro comercial con variadas galerías y paseos,
donde se pueden comprar souvenirs y artículos típicos
del lugar.
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Yacanto
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 Para
ir a Río Ceballos hay que tomar la salida de la ciudad de Córdoba
hacia el aeropuerto internacional Pajas Blancas (10 km). A la altura
del km 30 se ingresa a Río Ceballos. Enclavada en el centro de
las Sierras Chicas, sobre el río que lleva su mismo nombre, a
679 m sobre el nivel del mar, Río Ceballos fue uno de los primeros
centros turísticos de la provincia de Córdoba, si bien
fue luego desplazada por otros más importantes como Villa Carlos
Paz o La Cumbrecita. De todas formas, esta pequeña ciudad de
sólo 1.802 habitantes, aún conserva un carácter
muy particular dado por el estilo normando que caracteriza a sus construcciones.
Su nombre se lo debe a Juan Ceballos, quien fundó la localidad
sobre la base de un antiguo asentamiento de los comenchingones. En la
época prehispánica, su nombre era "Ministalo".
Sus atracciones más interesantes son el área deportiva,
con jardines y un anfiteatro al aire libre, y la iglesia, frente a la
cual se encuentra el paseo Jorge Newbery, que vincula el centro con
el balneario sobre el arroyo. A sólo 6 km se halla el dique La
Quebrada, con su reserva hídrica natural y el lago. La reserva
posee ejemplares de flora y fauna autóctonas. Se destacan los
molles y cocos. La cascada de Los Hornillos, la cascada de los Cóndores
y el salto de la Estancia son de particular interés. El dique
de La Quebrada fue construido en 1976 con el propósito de abastecer
de agua potable y atenuar los problemas de las crecidas. En él
se pueden realizar una variedad de deportes acuáticos, como canotaje
y kayak. Aunque la navegación a motor no está permitida,
también se puede bucear y pescar pejerrey, carpa común,
taraira, dientudo, mojarra y palometa. Con una superficie de 4.200 hectáreas,
la Reserva Hídrica Natural presenta áreas de sierras bajas,
pequeños valles, quebradas y numerosos arroyos que desembocan
en el embalse La Quebrada y en los que se pueden realizar diversas actividades
como visitas guiadas de interpretación ambiental, recorridos
paisajísticos, observación de fauna y flora, y actividades
acuáticas. Existe la posibilidad de acampar en sitios establecidos
que cuentan con servicio de guardaparque permanente. La reserva está
ubicada a 7 kilómetros de la localidad de Río Ceballos
y a 36 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba por
la ruta provincial 53.
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Yacanto
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 Córdoba es la ciudad más importante de la Argentina a
excepción de Buenos Aires. La llaman "la Docta", porque
su universidad fue la primera de las regiones cercanas al Río
de la Plata y "La ciudad de las campanas", porque los franciscanos
y dominicos la llenaron de Iglesias. Es, sin lugar a dudas, un punto
de referencia para gran parte de la República Argentina por su
ubicación central en el mapa. A pesar de que cuenta con un millón
doscientos mil habitantes, Córdoba no ha perdido su paisaje serrano
ni su ritmo provinciano, respetuoso de la siesta y más sereno
que la frenética Buenos Aires. En el último medio siglo
le agregó a su vasta tradición cultural una impronta industrial
poco frecuente en el interior del país. Su clima privilegiado
y su ubicación en la entrada del hermoso valle de Punilla la
convierten en un destino turístico de relevancia, superado tan
sólo por la Costa Atlántica. Córdoba es una ciudad
con mucha vida, su gente es dueña de un gran sentido del humor
y además de cierto orgullo por vivir en una de las ciudades fundamentales
del país que ningún viajero puede dejar de visitar.
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Yacanto
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 Las Sierras Chicas abarcan poblaciones como Villa Allende, Mendiolaza,
Unquillo, Río Ceballos, Salsipuedes, El Manzano, Agua de Oro,
La Granja, Ascochinga y Candonga, entre otras. A muy pocos kilómetros
de la capital, estos destinos combinan sus propios atractivos naturales
e históricos, con una variada gama de actividades de recreación
y deportivas, entre las que se destaca el golf. En Villa Allende se
llevan a cabo torneos muy importantes a escala mundial y las canchas
de Ascochinga, anteriormente en manos de los militares, hoy son consideradas
una de las mejores del país. A unos pocos kilómetros se
encuentran las Tres Cascadas, cuyo acceso requiere unos metros de caminata
por una zona de abundante vegetación. En la reserva natural dique
La Quebrada, se pueden practicar deportes acuáticos; en Mendiolaza,
cabalgatas y equitación, y la caza de la paloma dorada. Agua
de Oro ofrece un encantador paisaje natural junto con maravillosas muestras
arqueológicas, monumentos históricos, grutas, artesanías
y hasta un criadero de iguanas. El restaurante de la Estancia de Agua
de Oro es una buena opción para aquellos que disfrutan de la
buena comida casera (es recomendable probar el dulce de membrillo que
prepara la dueña del restaurante). A unos pocos kilómetros
de Agua de Oro se encuentra La Granja. Este lugar se destaca por albergar
a una colonia alemana, cuyas tradiciones se reflejan en las casas de
té, que ofrecen strudel y otros alimentos y bebidas típicas
de este país europeo. Río Ceballos fue un lugar donde
las familias más adineradas concurrían para veranear.
Gracias a ello, hoy abundan espectaculares mansiones y casonas que permanecen
casi intactas y que vale la pena admirar. Además, cuenta con
un casino, un bingo y varias discotecas que hace que la noche en Río
Ceballos sea muy conocida por la zona. Candonga es otro sitio que no
hay que dejar de visitar. Su capilla, construida en 1730 con la impronta
jesuítica y la participación de artistas indígenas,
formaba parte de la antigua estancia de Santa Gertrudis. Este lugar
conserva intactos los testimonios de la historia aborigen y colonial.
La vieja estancia ha sido remodelada y es utilizada como salón
de té. Tiene un buen servicio, y mesas y sillas bajo la sombra
de las pérgolas para descansar disfrutando del aire puro. Unos
pocos kilómetros al norte de Ascochinga, se encuentra la estancia
Santa Catalina, dueña de una iglesia que data de la época
jesuítica, y donde aún se celebra la Santa Misa todos
los domingos. El visitante se sentirá transportado a esta época
colonial. Allí podrá adquirir recuerdos y saborear la
deliciosa pasta preparada por la familia heredera de la estancia.
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