
Es un simpático pueblo situado a 21 km al sur de Arraial D´Ajuda
por camino de tierra, el lugar transmite un clima de magia a los visitantes,
siendo la villa más frecuentada por turistas extranjeros en toda
la región. A propósito, poco más de la mitad de la
población esta compuesta por nativos; los demás, llegados
de los puntos más variados de Brasil y del mundo, llegaron como
turistas y se transformaron en moradores. Tal es el encanto que este lugar
ejerce. Al contrario de Porto Seguro, Arraial D´Ajuda, Trancoso
ofrece un ambiente de mayor tranquilidad, sin grandes hoteles, con posadas
pequeñas rodeadas de exuberante vegetación, naturaleza virgen,
un pintoresco caserio colonial y excelentes playas. Trancoso surgió
como aldea jesuita en el siglo XVII, manteniéndose hasta hoy como
uno de los últimos ejemplares, aún preservados, de los pueblos
de Brasil en los primeros años. Situado sobre la cumbre de una
elevación, fue fundado como defensa frente a los contrabandistas
de palo Brasil que llegaban por el litoral. El pequeño centro se
extiende alrededor de una ancha plaza con frondosos árboles, donde
no pueden ingresar vehículos, llamada el "cuadrado" por
sus habitantes. El lugar es un salto al pasado, donde aparentemente el
tiempo se detuvo , con decenas de coloridas construcciones del siglo XIX
en perfecto estado de conservación. Allí están instaladas
boutiques elegantes, tiendas de artesanías, pequeños restaurantes
rústicos y sofisticados, pubs, lugares para bailar, posadas y galerías
de arte. En los restaurantes, los menús casi dan la vuelta al mundo,
ya que para los extranjeros que deciden quedarse en Trancoso, la culinaria
parece ser el pasaporte. Hay también, claro, platos típicos
del sur de Bahía, cuya culinaria es diferente a la de Salvador,
mucho más suave, sin abusar de los condimentos fuertes y del aceite
de dende. Al fondo del cuadrado, que en verdad es un rectángulo,
de espaldas al mar, se levanta la Iglesia de Joao Batista, de 1656, construida
por los jesuitas, con sus tejas moldeadas en los muslos de esclavas e
indias y muros blancos de más de un metro de espesor, es una de
las más antiguas de Brasil. Detrás de la Iglesia esta el
Mirador desde donde se puede ver uno de los más bellos panoramas
del litoral de Trancoso. La villa está situada sobre una planicie
que domina una vasta extensión de cocoteros, el Río Trancoso
y el mar, por eso es necesario caminar algunos minutos por un camino de
árboles que parten del cuadrado, para tener acceso a las playas
locales, atravesando luego un manglar que las protege, ya que impide el
paso de automóviles. La más próxima es la Praia de
Trancoso, de arena dorada y fina y aguas mansas. Es extensa, con un pequeño
río que corre paralelo a la playa, formando manglares en algunos
trechos. El trecho situado a la izquierda del río, conocido como
Praia dos Nativos, es el más concurrido, con restaurantes y bares
que ofrecen reposeras de madera, sombrillas y duchas para quitarse el
agua salada, siempre con música muy animada. En dirección
opuesta, la playa, más tranquila y muy bonita, es conocida como
coqueiral o Praia dos Coqueiros. La Praia do Río da Barra queda
algo más alejada, hacia el norte, pero la caminata vale la pena.
Un río acompaña la playa, haciendo curvas en la arena, formando
pequeños lagos y manglares. Es una playa frecuentada por quienes
viven en Trancoso y por quienes quieren huir de la invasión de
turistas que llegan en ocasiones en excursión desde Porto Seguro.
Por eso es bastante común ver mujeres haciendo topless despreocupadamente
en sus arenas. Del lado opuesto a Río da Barra, después
de Praia do Coqueiral hacia el sur, hay otra playa bellísima, Praia
da Pedra Grande. Tiene aguas calmas, debido a que los arrecifes situados
a 2 km de la costa forman piscinas naturales durante la marea baja, suele
ser procurada para la práctica de nudismo.